Esta es la crónica de mi primer viaje a Londres, pero espero que no del último. Mi amigo
G. (no confundir con
.G) va a seguir más tiempo por allí, así que volveré a visitarle en cuanto pueda.
Las primeras cosas que vimos fueron
Green Park, un parquecito sin mucha gracia, del que el nombre lo dice todo, y
Buckingham Palace, incluido el cambio de guardia, el cual no recomiendo en absoluto. Se hace eterno, estuvimos como hora y media, y apenas hubo 3 momentos en los que pasó algo interesante.
Vista desde Green Park, con Buckingham a la derecha
Buckingham Palace desde la fuente (Victoria Memorial)Desde allí fuimos a ver
St James Park, que está justo al lado y nos gustó mil veces más que Green Park. Tiene mucho más colorido, más variedad de árboles, flores, un lago y muchos animalitos (ardillas, cuervos...)
St James Park, con su laguitoTras recorrer el parque, nos salimos y lo fuimos rodeando viendo los edificios que hay por allí. Paseando llegamos a
Harrods, esos grandes almacenes que son algo así como la versión pija (quiero decir
más pija) del Corte Inglés. Flipé con las galerías egipcias, muy bien decoradas, y con una cantante de ópera que amenizaba el trayecto a la gente que usaba las escaleras mecánicas.
Detalle de la galería egipcia (Harrods)Allí hicimos las típicas compras para familia y amigos, y nos comimos unos muffins de sabores que tenían una pinta estupenda, aunque luego su sabor tampoco era gran cosa.
Seguimos nuestro tour visitando
St Paul Cathedral. Eso sí, sólo hasta las taquillas. Por fuera es una maravilla, y por dentro no tenía peor pinta, pero pagar £11 por ver una catedral me parece una blasfemia.
St Paul Cathedral, de momento no cobran por verla por fueraLuego cruzamos el moderno
Millennium Bridge, desde el que disfrutamos de una maravillosa vista sobre el Thames, con el Tower Bridge al fondo.

Y llegó la hora de comer. Fuimos a buscar a Gux a su trabajo y nos llevó a comer a un pub típico, el
George's que lleva en pie desde el siglo XVII si no recuerdo mal, y en el que fabrican su propia cerveza, aunque luego me enteré que eso es bastante habitual por allí. La verdad es que la comida fue más bien escasa, y no estaba muy allá. ¡Pero me gustó la experiencia!
Después entramos en la
Southwark Cathedral, bastante chula, y justamente coincidió que había una misa y que empezó a cantar un coro. Estaba bien, pero no era lo mejor para evitar el sopor de después de comer.
Southwark Cathedral, con su coro tomando posiciones
Seguimos paseando, buscando la orillita del río y descubriendo algunos rincones magníficos, con edificios de lo más peculiar. Al final llegamos al
Tower Bridge, que visto de cerca pierde parte de su encanto, y lo cruzamos para pasar a la orilla norte, donde se encuentra el conjunto de
Tower of London.
Tower Bridge, bajo un impresionante campo de nubes
Detalle de Tower of London, con su campo de catapultasPor allí volvimos a recuperar a Gux, que salía del trabajo, y ya no le dejamos escapar más en todo el fin de semana. Todos juntos fuimos a
King's Cross, y nos hicimos un viajecito a Hogwarts a ver a los colegas. Allí no está permitido hacer fotos, pero os dejo una que hicimos momentos antes de coger el Hogwarts Express.
Nos dejamos las lechuzas en casaYa de noche, hicimos la visita obligada a la esquina de
Picadilly Circus. Es impresionante la iluminación que dan los neones a esa plaza. Es una sensación genial estar allí y ver en directo los anuncios que tantísimas veces he visto por la tele.
Picadilly Circus, donde nunca oscureceAprovechamos también para tener una vista nocturna del
Big Ben y el
London Eye, ambos iluminados para la ocasión.
Big Ben y London Eye
Y ese día no dio para mucho más. Tras el reponedor sueño, reiniciamos la marcha. Paseamos por algunas de las calles más típicas, y vimos entre otras cosas
Hyde Park. ¡Este sí que es enorme! En contra de
lo que apuntan algunos, quedó demostrado que los patos NO son agresivos. Lo que sí es verdad es que allí crecen unos árboles de lo más raro...
Hyde Park tiene una rica diversidad floralDentro del parque visitamos el memorial de Lady Di y la estatua de Peter Pan. Además había unas ardillas de lo más juguetonas.
Sin tiempo que perder, marchamos hacia el impresionante mercado de
Camden. Por hacer alguna comparación, es como el rastro de Madrid pero 50 veces más grande y con una diversidad infinitamente mayor. Comimos en los típicos puestos de comida rápida y visitamos un montón de puestecillos y galerías. Compramos alguna cosilla más y, personalmente, flipé con la cantidad de gente curiosa que nos cruzamos.
Mínimo detalle del mercado de CamdenComo último punto a destacar, subimos a
Primrose Hill, una colina desde la que se tienen unas
vistas maravillosa de toda la ciudad.
Vistas desde Primrose HillAllí en lo alto estuvimos haciendo muchas fotos, disfrutando del paisaje y haciendo el tonto un rato. En realidad muuucho rato. Creo que los mejores recuerdos de Londres me los llevo de ese lugar.
Y antes de que pudiéramos darnos cuenta, nuestro tiempo en Londres se había terminado, y tuvimos que despedirnos de la ciudad y de nuestro amigo. Pero bueno, seguro que pronto estamos por allí otra vez dando guerra. Gux, ya sabes que...
... te echaremos de menos!!!En resumen:
- Londres muy chulo
- La compañía inmejorable
- El clima peculiar, pero nos respetó bastante
- La comida de lo peor
- La gente muy educada
- Los parques idílicos
- La limpieza de calles, parques, autobuses... impecable
¡Volveré!