7/4/09

Vergüenza nacional

Hace un tiempo ya hablé de una de nuestras vergüenzas nacionales, los toros y el maltrato animal. Y hoy quiero hablar de otra: nuestros políticos. No voy a hablar de nada concreto, porque tampoco soy un experto en política. Lo que sí conozco muy bien es la sensación que me dan. De repugnancia, de vergüenza, de desfachatez. Cobran sueldos astronómicos por realizar trabajos irrisorios. Les veo en la tele y me da la sensación de que continuamente se están riendo de nosotros. Todo el día viajando, conociendo ciudades de medio mundo, cobrando dietas desorbitadas, disfrutando de sus coches oficiales...

No hace falta escarbar mucho para encontrar dos de los casos más sangrantes: nuestro presidente y el líder de la oposición.


Han conseguido que España esté de acuerdo en algo, ninguno de los dos merece la pena. Personalmente, e independientemente de ideas políticas, no sabría a quien votar de estos dos inútiles que manchan el nombre de nuestro país allá por donde van, dando una imagen lamentable.

Un Presidente que no da una a derechas y una oposición que no hace ni una crítica constructiva, no aporta ni una idea y nada más se dedica a criticar cualquier cosa que el Gobierno haga. Si hoy el Gobierno dice A la oposición dirá B. Si mañana el Gobierno cambia su postura y dice B, la oposición dirá A. Me parece realmente vergonzoso.

Ya que los partidos son los que son, y seguirán siendo, clamo al cielo para que este par de gilipollas se quiten de en medio y dejen paso a otros. Llegados a este punto, creo sinceramente que nada de lo que venga puede ser peor.


ME DAIS ASCO

1 comentario:

Carlos de la Cruz dijo...

Bueno, lo peor del caso es que yo sí creo que lo que venga después puede ser peor... la capacidad del hombre (y del político) para empeorar más las cosas es increíble.

Lo que sí he de decir es que lo que más me molesta de los políticos actuales no es ya que vivan en un mundo propio alejado del que vivimos las personas normales (el populacho, vaya). Lo peor del caso es que los veo torpes y cobardes.

Por un lado, no me da la impresión de que tengan un plan a largo plazo, sea del signo que sea, sino que van un poco reaccionando a lo que va saliendo, con decisiones apresuradas, no meditadas y de cara a la galería.

Y por otro, nadie se atreve a hacer algo realmente para cambiar las cosas que no funcionan, léase justicia saturada, nacionalismos extremos (reinos de taifas, en realidad), educación ridícula, economía basada en turismo y ladrillo, diplomacia exterior patética y errática, administraciones locales corruptas...

Vamos, que visto el panorama, no me extraña que cada vez vote menos gente, y más desencantada.