27/7/07

La verdadera historia de Trancos




Hace muchos, muchos años, de la primera vez que me topé con Trancos. El recuerdo de aquellos tiempos queda ya borroso en mi memoria, sin embargo todo lo que atañe a Trancos sigue fresco, nítido, como si no hubiera pasado el tiempo.

Si tuviera que elegir un rasgo identificativo de Trancos, me decantaría sin duda por su sonrisa. Perenne en sus labios, Trancos sonreía a todas horas, en cualquier situación. Ajeno (aparentemente) a los problemas del mundo y de la vida cotidiana.

Pero la sonrisa no se puede desligar nunca de la otra gran característica que lo define: caminar siempre a grandes zancadas, circuntanscia que le valió su apodo. Esto, unido a la eterna sonrisa, daba una sensación de querer comerse el mundo de seguridad en sí mismo, de optimismo, de gratitud a la vida.

Han pasado muchos años, y nunca he encontrado nadie como Trancos, ni siquiera nadie parecido. A cada vuelta de esquina me he topado con pesimismo, con gente que hace un mundo de un grano de arena... Estamos rodeados de gente que piensa que sus problemas son los más graves del universo y no son capaces de mirar más allá de sus narices. Se ahogan en un vaso de agua, y todo porque nunca han tenido un problema real, como pueda ser no tener nada que llevarse a la boca durante días.

Y sin embargo Trancos podría darnos lecciones maestras sobre lo que son los problemas reales, y sobre como se puede salir adelante sin perder la sonrisa.

Hasta siempre Trancos. No te olvidaré jamás.

No hay comentarios: